Y entonces, hablemos de las Emociones en el embarazo.

Nos dice la Asociación Americana de La Maternidad que el ajuste emocional o esos «cambios» en las emociones durante el embarazo, es uno de los efectos secundarios más comunes.

Y si, pasar de una emoción a otra es impactante, y durante la gran mayoría del tiempo es imposible de explicar cómo es que pasamos entre ellas en tan corto tiempo.

Imagínate para alguien que no está acostumbrada a ser muy emocional (como yo)… Se vuelve una avalancha de contrariedades internas dignas de escribir un libro para La Rosa de Guadalupe.

Durante esta etapa «emocional» esos cambios adquieren mucha importancia ya que pueden afectar situaciones familiares, sociales e incluso en el trabajo (y vaya que a mis colegas les gusta el drama 🙄). Lo chingón aquí es que esos cambios regularmente son temporales ya que su base el 100% hormonal; vaya, los neurotransmisores son hacen una muuuy mala jugada ya que no reciben, en la mayoría del tiempo, los mismos niveles de hormonas a los que regularmente están «acostumbrados».

Los estrógenos y la progesterona se elevan al doooooble (chíngate esta) ya que debido a toooodo este aumento, la parte racional de la personalidad se disminuye y la emocional aumenta cañón. O sea, nos ponemos «loquitas».

Ahora comento por trimestres como es el asunto, (esto lo encontré en la web y me pareció muy interesante):

Primer trimestre. Durante los tres primeros meses de embarazo, la futura mamá puede vivir momentos de una gran fluctuación emocional. Estos cambios son más habituales entre la sexta y la décima semana. Es habitual experimentar ansiedad, ambivalencia y frecuentes cambios de humor. Aceptar la nueva situación lleva su tiempo y son frecuentes los temores sobre la capacidad de saber afrontar la nueva situación. La mujer más segura puede volverse frágil y experimentar cambios de humor bruscos que van de la risa al llanto, de la euforia a la tristeza o de la alegría al mal humor. Son más frecuentes en las mujeres que manifiestan síntomas físicos importantes debido a su embarazo como vómitos y náuseas matinales, malestar general, mareos e indisposición digestiva. La apetencia sexual también suele disminuir debido al cansancio, a las molestias físicas y al miedo a dañar al feto. La comprensión de la pareja es fundamental para sobrellevar todos estos cambios que produce la gestación.

Segundo trimestre. Se caracteriza por ser un periodo de tranquilidad emocional debido a que los cambios hormonales se han estabilizado y la futura mamá ha tenido tiempo de adaptarse psicológicamente a la gestación. Esta adaptación repercute positivamente en la aceptación de los cambios que repercuten en su actividad habitual, dado que su orden de prioridades ha cambiado. Las molestias físicas del primer trimestre han desaparecido y la futura mamá puede experimentar de nuevo un mayor deseo sexual favorecido por un aumento de la sensibilidad.

Tercer trimestre. Vuelven las dificultades anímicas debido a que el volumen de la barriga dificulta el bienestar de la futura mamá. Como consecuencia aparece la dificultad para dormir, la micción frecuente, los dolores de espalda y el cansancio, entre otras molestias, que no ayudan al bienestar emocional. Por otra parte, en el tercer trimestre el tiempo pasa lento, aumenta la ansiedad por conocer al bebé, el miedo al parto y la inseguridad ante la crianza. Y, además, aparece el síndrome del nido con el que verá incrementada la necesidad de hacer cambios en casa y dejarlo todo limpio y preparado para la llegada del bebé.

Entonces imagínate toda esa avalancha de emociones que vamos teniendo por etapas. En mi caso particular, durante el primer trimestre, por la situación de dar clases y no dejar de trabajar a pesar de mi malestar físico; siempre quería llorar, casi no me ponía de malas pero quería llorar y a veces sin razón aparente, los ascos me tenían aniquilada, si me movía de más en las clases pensaba que vomitaría a todos los presentes. En el segundo trimentre, todo fue mas amable, aunque comencé a notar los cambios del centro de gravedad de mi cuerpo, como mi peso aumentaba y mi fuerza iba bajando ligeramente, no del todo por tener un cuerpo acostumbrado a hacer actividades de alto rendimiento, pero si había una disminución en mi potencia física. De ahí, a nivel emocional, me dio un poco de intolerancia, ajá, no aguantaba a nadie, vaya ni a mi; si hay algo de mi sombra que reconozco es que soy muy despectiva y otra cosa en la que trabajo mucho, es que a veces me vuelvo «elitista intelectual», motivo por el cual, si alguien no estaba a mi «nivel cognitivo» pues sencillamente se lo hacía sentir, pfffff 🙄 y se me juntó con el Jarana Yoga Fest 🤦🏽‍♀️. Y pues bueno, ahora estoy en el tercer trimestre, y pues nada… Otra vez me dan ganas de llorar, pero como no sé llorar me enojo, la intolerancia sigue, quisiera que todo se solucionara en un tris, es mas pesado caminar y eso a veces me frustra ya que siempre he sido muy activa, quiero dormir pero no puedo dormir, quiero comer y a veces me cae pesado y me dan agruras, vivo llendo a hacer pipí y me duele el piso pélvico, fuera de eso, todo tranquilo carnal Jajajajajaja 🤣🤣🤣

Qué me ayuda a qué estas emociones no salgan tanto a flor de piel? El yoga de mamás, la respiración y la meditación. A estas alturas de mi embarazo decidí darme un tiempo fuera, dar menos clases (pasé de estar 7 clases al día a 4 y ahora 4 a la semana). Decidí darme un tiempo de guardar. Estudiar, meditar, estar recostada, no andar averiguando cosas sin importancia, no darle importancia a las cosas y a algunas personas 😌… Vaya estar en Paz básicamente

Decidí guardarme estos días, o sea, volverme un topo, es mi tiempo de compartir con mi esposo y los perros (aunque traigo la cosa del nido y los perros me causan algo cuando hacen desmadre). Ahora en este tiempo de gestación y algo que recomiendo es mucho trabajo de introspección, de auto-observación, de autoconocimiento, de silencio y meditación, de preparación para que el parto, de la manera que se dé, sea el más amable, sin expectativas, sólo vivir la experiencia del amor pleno e incondicional.

Ahora justamente, todas esas «emociones conflictivas» las estoy llevando a la transmutación para convertirlas en virtudes, creyendo y creando, llevando mis sentidos al más profundo silencio y calma. Enfocarme en mis talentos no mostrados, en mi poder de crear y elevarme.

Pienso que tratando y trabajando en estar bien internamente, puedo darle a Eivør un buen estado emocional interno de igual manera, equilibrar un poco sus Doshas y sus Gunas, todo ese fuego que trae y esa energía para que sea estable en cuerpo, mente y emociones. Aunque también pienso en dejarla vivir sus propias experiencias y que decida por ella varias cosas, que tenga esa libertad.

Y pues mi compañero de vida 💜, es por mucho el más paciente y eso es sumamente importante, que te acompañe, que te soporte, que te dé calor desde el alma, ya que una está desde su trinchera tratando de equilibrarse, así que es muy importante que nuestro compañero sea amable y amoroso. El sentir los cambios físicos, los cambios emocionales (para quienes son como yo), los ajustes mentales, todo esté proceso es muy fuerte y si, ocupamos atención, cuidados y cariños… Pero más que esto muuucha 🐮 paciencia.

Bueno, seguiré escribiendo en estos días detallando la recta final…

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